
Hay
algo que es unánime, para las personas que están en el paddock: las
medidas de seguridad no eran las más recomendables, si es que, en
alguna ocasión, lo son en un aeródromo, y que ese camión con la
rampa bajada, justo, a la altura de la cabeza del piloto, fue una
verdadera calamidad. Como siempre, la cabeza del piloto vuelve a ser
la parte más expuesta y que tiene que hacer frente a más peligros.
Los últimos grandes accidentes, que han tenido lugar, han afectado
esta zona, por ejemplo, el de Felipe Massa, en el Gran Premio de
Hungría, del año 2009 y el accidente que terminó con la vida de
Henry Surtees, una semana antes, en Brands Hatch, en la categoría
de Fórmula 2, que le costó la vida a causa de que recibió un duro
impacto en la cabeza, a causa de un neumático, que quedó perdido
por otro monoplaza. Desde ese momento, la FIA ha estado probando
diversas cúpulas y jaulas, que puedan desviar posibles impactos,
sobre todo, si estamos hablando de neumáticos. "Con
una protección como la que estamos estudiando, un accidente así
sería improbable, pero las circunstancias para que se repitan son
tan remotas... Estudiamos más el asunto del impacto de un neumático
sobre el piloto, porque pasa más de diez veces al año. En el de
María posiblemente no vuelva a pasar nunca",
ha reconocido
Charlie
Whiting, el director de carrera y delegado de seguridad de la FIA.